(El juez Rutherford  sentado se burla de la ley seca.)
 


Contactanos

Mapa del Sitio
Acerca de T de M

Disclaimer
ExTj.org

ExTj.com - Foro

Dedicada para aquellos a los que la Sociedad Watchtower a puesto una venda en sus ojos.
El " Juez " Rutherford y su campaña contra la prohibición del alcohol
La Atalaya
1 de Noviembre de 1924
Prohibicion
Desde el tiempo de Abel siempre han existido hombres buenos que han deseado eliminar el
mal sobre la faz de la tierra. Para ello emplearon distintos métodos, la mayoría sin éxito. Los
judíos se propusieron hacerlo respetando la Ley y no fueron capaces de lograrlo ni en espíritu
ni en obra. Algunos intentaron volverse justos pero se dieron cuenta de que eso era
imposible. Otros intentaron eliminar el mal por la fuerza de la ley. Este método también falló.
Dios no está limitado en poder. Podría destruir el mal en cualquier momento. Si lo permite es
por una buena razón. El hecho de permitirlo y no destruirlo es una razón suficiente para que
los cristianos no intenten adelantarse al Señor en lo que se refiere a su eliminación. Una de
las razones, que parecen evidentes, es dar a todas las criaturas inteligentes una ocasión
completa de reconocer, aceptar y de servir a Jehová como el verdadero Dios o de seguir la
vía del diablo; es decir se da una ocasión al hombre de probar su fidelidad hacia su Creador.
Dios permitió al hombre tener la experiencia del mal, para que sacara conclusiones
duraderas; y cuando venga el tiempo apropiado, Dios establecerá la justicia sobre la tierra y
los que hayan aprendido la lección habiéndose preparado de antemano se salvarán. El gran
Creador hizo al hombre un ser moral y libre y colocó ante él el bien y el mal dándole la
oportunidad de elegir uno y rechazar el otro.
La cuestión real puesta ante del hombre consiste en elegir a Dios o al diablo. Dios tiene un
plan bien definido relativo al hombre y este plan eliminará con éxito todo el mal sobre la tierra.
Satanás el imitador de Dios intenta copiar cada parte del plan divino. La falsificación del
diablo tiene por objeto engañar a la humanidad para dejar a Dios como un mentiroso y a su
Palabra como dudosa. Hasta nuestro tiempo, Satanás ha tenido éxito en cegar a la gente.
Ahora llegamos a una crisis en los asuntos humanos. Legalmente la soberanía del diablo está
tocando a su fin. El Rey legítimo, el Hijos aprobado de Dios, está presente y ha tomado su
poder soberano. Satanás desea tener a la gente en sumisión. Por eso debe esperarse que él
recurra a todos los medios posibles de fraude y engaño para conseguir sus propósitos.

El Deber del Cristiano está Claro

¿Cuál es el deber de cada cristiano en las circunstancias actuales? Respondemos: Su deber
está claro. Firmando un pacto con Dios por el sacrificio y los méritos de Cristo Jesús y
engendrado a la naturaleza divina, jura solemnemente hacer la voluntad de Dios. Cualquier
otra vía diferente sería deslealtad hacia Dios y en consecuencia una negación de su pacto.
No hay ninguna excusa posible para un compromiso por parte del cristiano. Ser cristiano es
estar del lado del Señor; y cuando el cristiano deja voluntariamente de estar del lado del
Señor, deja de ser cristiano. Está garantizado que cada verdadero Cristiano reconocerá que
estas declaraciones son sanas y verídicas.
Recientemente, el Presidente de nuestra Asociación, respondiendo a una cuestión
refiriéndose a la Decimoctava Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que
prohíbe la fabricación, la venta y el transporte de licores en los Estados Unidos y que se
conoce bajo el nombre de ley seca, declaró: "la Prohibición es un acuerdo del diablo, "
refiriéndose por supuesto a la ley anteriormente mencionada. Algunos hermanos protestaron
vigorosamente contra esta declaración. Debido al malentendido aparente consideramos
conveniente que La Atalaya exponga la opinión de las Escrituras sobre esta cuestión.
Para comenzar, toda la gente imparcial debe admitir o no que la prohibición es o el resultado
de la voluntad de Dios sobre la tierra o un acuerdo del diablo. Que cada uno juzgue a la luz de
los hechos innegables.
El deseo de eliminar los licores y todos los demás males es conveniente y encomiable.
Todos los cristianos deben estar de acuerdo con este deseo. Pero la manera en que se
realiza esta eliminación es una cosa muy distinta. El diablo tiene una manera para realizar
esta eliminación y su manera es la del fraude y el engaño.
La manera en que Dios realizará este final será justa y completa. Según su propio calendario
eliminará completamente los licores y todas las demás malas influencias. Declaró al hombre:
"así como el cielo es más alto que la tierra, así mis caminos son más elevados que sus
caminos y mis pensamientos que sus pensamientos." Isaías 55:9.
El camino del señor no es popular ante la mayoría de la humanidad presente. Todos los
verdaderos cristianos están a favor del camino del señor. Aquél que busca la aprobación del
mundo y es amigo del mundo es un enemigo de Dios. (Santiago 4:4). La amistad del Señor y
su aprobación son las únicas cosas dignas de interés.
Los licores son un gran mal. El diablo está dispuesto a hacer todo el mal posible. Es la
personificación incluso de la maldad. ¿Entonces cómo es que la prohibición de los licores
puede ser causada por el diablo? He aquí la respuesta de San Pablo: "ya que él mismo
Satanás se transforma en ángel de luz. Pues no es asombroso si sus Ministros también se
transforman en Ministros de Justicia."" (2 Cor. 11:14,15): Por medio de la prohibición
aparece como un ángel de luz y sus Ministros también. El fraude y el engaño son los métodos
principales de Satanás. Es el Dios de este mundo corrupto y durante mucho tiempo desvió a
las naciones y cerró sus mentes frente a la verdad del plan de Dios. - 1 Cor. 4: 4.


Los Factores que llevan a Satanás a gobernar

Hace más de un siglo que hombres y mujeres de bien, viendo el mal que causan los licores,
iniciaron un movimiento para hacerlos desaparecer de la tierra. En América se organizó el
partido de la Prohibición. Este partido ahora ya no existe y por lo tanto no tiene ninguna
relación con la promulgación de la Decimoctava Enmienda. Pero aunque este partido hubiera
seguido su noble lucha, ese tampoco habría sido el camino del Señor.
Hace mucho tiempo Satanás causó la Unión de la iglesia y del estado en Europa y en
consecuencia la caída del clero. Deseó realizar la misma cosa en América. La Unión de la
iglesia y el Estado repugna a los principios americanos fundamentales. Para realizar sus
fines, Satanás sabía que debía recurrir al fraude y al engaño presentando algo que tiene la
apariencia del bien. La Guerra Mundial le proporcionó la ocasión de actuar y actuó.
Jesús enseñó a sus discípulos a orar: "Venga a nosotros tu reino. Que Tu voluntad se haga
sobre la tierra como en el cielo, " y también les enseñó a esperar su segunda venida y la
instalación de este reino y el establecimiento de la justicia." Satanás incitó al clero a creer
que podía fundar el Reino de Dios sobre la tierra sin esperar al Señor y que para realizar eso
debieran incorporarse en la Iglesia los hombres ricos, influyentes y poderosos. El clero cayó
en esta tentación, y tomó a los potentados, a los políticos y otros hombres influyentes para
hacerlos líderes en sus congregaciones. Los dirigentes mucho tiempo estuvieron bajo la
influencia de Satanás, lo sepan o no. Los principales entre sus dirigentes son los de la
potencia comercial. Es un hecho muy conocido en América que este poder nombró a los
candidatos de los principales partidos durante varios años y eligió a aquéllos que ellos
mismos desearon.
En consecuencia, los poderes comerciales se propusieron conseguir descartar a los
bebedores de la clase trabajadora, con lo cual los resultados serían ventajosos para los
banqueros, los fabricantes y los negociantes. Las grandes empresas, el poder real que dirige
a los políticos sobre la tierra bajo la supervisión de su Dios invisible (Satanás), unieron las
fuerzas de los partidos Democráticos y Republicanos para conseguir su objetivo. Les fue fácil
movilizar a los predicadores para manipular con grandes gritos y haciendo mucho ruido, ya
que éstos consideraron que en adelante las grandes empresas y los grandes políticos
estarían con ellos y que entonces podían fundar el reino del Señor sobre la tierra. La Guerra
Mundial proporcionó la ocasión y los políticos recurrieron al pueblo y se incitó a los
predicadores para apoyar patrióticamente el movimiento para la prohibición, para ganar la
guerra y así mantenerlos.
Se recurrió a la gente llena de amor hacia sus predicadores que declararon que era la
voluntad de Dios pedir la prohibición y los engañaron y el Pueblo actuó en consecuencia. Por
la acción combinada de las grandes empresas, de los grandes políticos y de los grandes
predicadores, se incitó al Congreso para que diera el paso necesario para enmendar la
Constitución y las leyes del Estado con el fin de ratificarlo. En su momento La Tribuna de
Nueva York declaró: ‘“Esta legislación parece estar propulsada por alguna fuerza invisible."
Era en efecto una fuerza invisible y esta fuerza era el diablo. El resultado fue una Unión del
clero con las grandes empresas y los grandes políticos con el fin de controlar al pueblo
americano.
Un Cristiano, que cree en Dios y en su Palabra, puede pensar un momento que el Señor Dios
de justicia empleó los partidos Democráticos y Republicanos la alta crítica y los
evolucionistas y los que niegan la sangre de Cristo Jesús, para pedir la ley de la prohibición y
que tal era su voluntad y su plan. ¿Necesita el Dios de justicia una alianza para realizar su
voluntad sobre la tierra? ¿Puede un cristiano creer que ese es el plan de Dios? Si no es así
.¿De dónde viene la prohibición?

La Palabra de Dios suministra buenos consejos

Es muy conocido que los ultra ricos, los políticos e incluso muchos miembros del clero
consiguen todos los licores que pueden consumir, mientras que hacen arman mucho
escándalo sobre la aplicación de la ley de la prohibición. Para ilustrar eso: A un clérigo
influyente, que lideró el combate en su vecindad sobre la prohibición, poco tiempo después
de la promulgación de la ley le robaron en su casa. Los ladrones encontraron su bodega
abastecida de licores y se dedicaron al placer de beber tan libremente que hasta rompieron
sus muebles. El clérigo se negó a perseguir a los culpables porque eso probaría el hecho de
que él, un abogado de la prohibición, se había abastecido de antemano, porque él no podía
privarse lo que él mismo prohibía a sus vecinos.
Se sabe que muchos de los agentes empleados para aplicar la ley sobre la prohibición
confiscaron los licores ilícitos de los contrabandistas para su utilización personal o para
venderlos a otros. Muchos funcionarios de la ley sobre la prohibición están compinchados
con otros con el fin de guardar grandes cantidades de licores en depósitos para después
venderlos a otros o distribuirlos a los privilegiados. ¿Puede un Cristiano creer, después de
saber eso, ni siquiera por un instante que la prohibición es el resultado de la voluntad de Dios
sobre la tierra?
Los licores tóxicos son un gran mal y los bares una maldición para la humanidad. El buen
pueblo americano no quiere eso tampoco. La gente está dolida y disgustada por los fraudes
de los de cara piadosa, de los que desfilan en nombre del Cristo reivindicando
hipócritamente ser los representantes de Dios y su justicia, de los que se juntan con los
políticos sin conciencia y los aprovechados para pedir y aplicar una ley y reivindicarla como el
resultado de la voluntad de Dios. Cuando Jesús estaba en la tierra denunció todo este fraude
y esta hipocresía. La Palabra de Dios pide a los cristianos de abstenerse de toda forma de
mal. El fraude y la hipocresía están entre los males más grandes.
Hagan que el Pueblo adopte los caminos del Señor, hagan que acepten a Cristo y a su reino
y sus caminos serán buenos. Pero mientras el Pueblo adopte los métodos fraudulentos de
Satanás e ignore el camino del Señor, el Pueblo no podrá tener éxito duradero en lo que se
proponga. Todos los cristianos deben negarse a volverse inútiles adhiriéndose a una obra
que tiene la apariencia del bien pero que en realidad está tamizada por el fraude y el engaño
rechazando al Señor así como sus métodos para realizar la bendición de la humanidad.
Ningún cristiano está a favor de la utilización de los licores. La cuestión no concierne a la
existencia del mal, sino al * método * de eliminación de este mal. En vez de adelantarse al
Señor y apoyar un arreglo contrario a los caminos del Señor, el cristiano debe acordarse del
texto de las Santas Escrituras: "Sean pacientes, hermanos, hasta la llegada del Señor."
Contemplen, al agricultor esperando el fruto precioso de la tierra y como desarrolla una larga
paciencia para eso, antes de que reciba la primera y última lluvia. Sean así de pacientes;
consoliden sus corazones para la llegada del Señor ya tan cercana. Tomen el ejemplo, mis
hermanos, de los profetas, que hablaron en nombre del Señor, como un ejemplo de
sufrimiento y paciencia.” Santiago 5:7,8,10.

La Reforma por la Legislación es imposible

El Señor Jesús está ahora presente. Su reino está cercano. Satanás, en su desesperación
para desviar a la gente, aparece como un ángel de luz para conducir las mentes a un fin, la
prohibición, que parece ser buena, pero que en verdades en realidad un acuerdo fraudulento
para desviar los espíritus del Pueblo de Cristo y de su reino. Dios, según su propio
calendario, eliminará los licores y todos los demás males de la tierra; y cuando lo haga, no
habrá ningún predicador apostata ("los Ministros de Satanás que aparecen como Ministros
de Justicia"), ningún político y ningún aprovechado preconizando la prohibición para que sus
propios fines egoístas puedan realizarse. No habrá ninguna agencia fraudulenta aspirante a
aplicar la ley y al mismo tiempo violarla. Pronto se le retirará el poder a Satanás (Revelación
20:1-4) y los ojos de la gente se abrirán a la verdad. El Señor los controlará en la justicia. No
tendrá ninguna agencia deshonesta como representante; Pero, como se declara, "cuando tus
juicios [los del Señor] estén en la tierra, los habitantes del mundo conocerán la justicia." Isa.
26:9.
La experiencia pone de manifiesto que es imposible reformar a los hombres por la simple
legislación. Eso no significa que los hombres no deben ser reformados, sino que el gran Dios
Jehová nos dijo en su Palabra cómo se llevarán a cabo estas reformas, cada cristiano debe
adoptar la vía del Señor porque tiene razón y cada cristiano debe abstenerse de la vía del
diablo porque es mentiroso. - 2 Cuerno. 6:15-18.
El cristiano sería más popular ante el mundo si apoyara la presente ley sobre la prohibición.
Es mejor tener razón que ser popular. La lealtad del cristiano debe ser a Dios y a su reino. La
cuestión actual se refiere al reino del Señor contra la autoridad de Satanás. Si somos los
discípulos del Señor, por lo tanto debemos estar de acuerdo y obedecer su Palabra:
"esperen en mí, dijo el Señor…" Ya que entonces daré al pueblo una lengua pura, para que
puedan servir todos al nombre del Señor."" Sof. 3:8,9.
El Señor podría prohibir los licores en cualquier momento, pero no es aún el momento
previsto. Por consiguiente, el esquema propuesto actualmente a la luz de los hechos no viene
del plan de Dios, sino del diablo. Cuando llegue el momento Dios hará que su reino controle
las naciones y aplique la justicia. Hará así la reforma en los corazones humanos para que se
abstengan del mal. Pero un cristiano que quiere ser honesto hacia el Señor, debe ahora
mantenerse firme en el camino del Señor y no seguir ningún otro.
Con los mejores sentimientos hacia todos que desean la eliminación de todas las formas de
mal sobre la tierra, como Cristianos debemos seguir la vía del Señor y esperar en él. Los
hechos son tan concluyentes en nuestro tiempo y su reino está tan cerca que hay ninguna
duda en el espíritu de los que realmente están informados sobre la Biblia. Que cada fiel de la
Biblia se pregunte entonces:¿Causó Dios la condición presente de la prohibición?.Si no es
así ¿debemos apoyarla? ¿Va Dios a reformar el mundo por el reino de Cristo y eliminar el
mal y a aportar bendiciones a la gente?. Si sabe las respuestas entonces debe estar del lado
del Señor
La Atalaya no tiene relación con la política. La prohibición no es una cuestión política. Si las
gentes del mundo tienen el deseo de hacer una ley sobre la prohibición y aplicar esta ley,
está bien. No es nuestro asunto. Un cristiano no puede participar en eso. Debe mantenerse
separado del mundo. ¿La única cuestión es estar del lado del Señor? Si estamos del lado
del Señor, nuestro camino está claro: Sean paciente y espere en Él para que establezca
enteramente a su autoridad sobre la tierra.
La Atalaya, 1 de noviembre de 1924
Comentario:
Sinceramente este artículo de La Atalaya, si no fuera porque es auténtico, parece una tomadura de pelo. Lo que se
trasluce y es evidente en toda su lectura es que el redactor de la Watchtower, quizás Rutherford, aunque puede que
sea otra persona porque el artículo habla del Presidente de la Watchtower en tercera persona, intenta justificar un
patinazo de Rutherford en uno de sus discursos. Pero en vez de arreglarlo lo estropea más.
Para eso, no tiene escrúpulos en utilizar el esquema clásico de la Watchtower en esa época a saber la gran
conspiración de los banqueros, políticos y clérigos que sería satánica. Es muy parecido al esquema que usó el
Dictador Francisco Franco cuando hablaba del "contubernio judeo masónico " que supuestamente estaba contra
los intereses de España. El problema, es que Rutherford chocó con las mentes puritanas de sus fieles
admiradores, que vieron con buen ojo esta ley al igual que el resto de la América puritana. Acorralados e
intentando recoger los tiestos rotos, el autor no puede sino llamar a la lealtad utilizando alegremente la posición
maniquea del movimiento: Servir al diablo o a Dios. Las conciencias encadenadas de los esclavos felices de su
organización, es decir los Testigos de Jehová de la época tuvieron que tragarse el bolo hacia adentro igual que
hoy en día más y más testigos están soportando carros y carretas. Y todo por el miedo y el fanatismo.
El Testigo de Jehová de base no tiene ninguna elección, aunque su Presidente acabe de contradecir uno de los
fundamentos morales de su movimiento de la época, él trata de llevar el debate a otra parte poniendo una cortina
de humo, es decir que esta ley es quizá buena pero como no está hecha en buen momento, es satánica. La
posición crítica de Rutherford sobre esta ley, además de ser contraria a la moral puritana de los Testigos de
Jehová de la época, es una posición política aunque el autor intenta invalidarla sin demasiadas pruebas. Cuando
no se interesa por la política no se hacen comentarios negativos sobre una ley, que tiene además la ventaja de ir
en el sentido de la moral jehovista. Por otra parte, el autor deforma la reacción de los fieles Testigos de Jehová
ante la afirmación de Rutherford, no es malo querer "participar" en la aplicación de esta ley, sino que lo es debido
a la implicación moral de la declaración de Rutherford.
Así pues, el autor llega en el mismo artículo a alinear lo injustificable siguiendo los propios criterios morales de los
Testigos de Jehová de la época, llega a pedir y obtener la lealtad hacia el Presidente de los Testigos de Jehová
como ahora hacen machaconamente con el "cuerpo gobernante", pretextando en realidad que seguir la opinión de
Rutherford es como seguir la opinión de Dios , y para coronar el tema ridiculiza a aquéllos que no estuvieran
convencidos por su demostración: Básicamente, las personas que critican la Organización no son más que gente
que quiere hacer política, por lo tanto no son verdaderos cristianos. ¿Le suena a usted esta táctica de algo?
La triste realidad, es que Rutherford era en realidad un fuerte aficionado al alcohol, a los buenos puros, a los
buenos platos cocinados por su jefe personal que siempre viajaba con él, vivía en con mucho lujo en varias casas
espaciosas (Beth-Sarim, locales de la radio WWBR), poseía varios coches de lujo y el estado de embriaguez era
frecuente en esta época en los jefes de Betel. Así que la ley sobre la prohibición era para él un ataque a su
bienestar personal y la manipulación descarada de La Atalaya su arma de contraataque.

Si usted es Testigo de Jehová y ha tenido el valor de leer este artículo hasta el fin... ¿cómo lo ve?
El " Juez Rutherford", segundo Presidente de la Watchtower y verdadero fundador de los Testigos de Jehová así
como creador de su organización tal como la conocemos hoy, era conocido por sus continuas referencias al alcohol
.Cuando en los Estados Unidos se prohibieron los licores se puso hecho una fiera declarando abiertamente que esta
prohibición venía de Satanás y que las personas que sostenían tal ley realmente apoyaban al diablo... ¡y se quedó tan
pancho como se ve en la foto! Sin el menor escrúpulo se manipuló la revista La Atalaya para su propio bienestar
egoísta escribiendo un artículo que nos hace pensar cómo se puede manejar la Biblia y el nombre de Dios para
obtener descaradamente beneficios personales.
En ese artículo de La Atalaya de Rutherford declaró:
"El diablo está dispuesto a hacer todo el mal posible. Es la personificación incluso de la maldad. ¿Entonces cómo
es que la prohibición de los licores puede ser causada por el diablo? He aquí la respuesta de San Pablo: "ya que
él mismo Satanás se transforma en ángel de luz. Pues no es asombroso si sus Ministros también se transforman
en Ministros de Justicia. "
Pero mejor leamos el artículo completo y así podemos seguir sus peregrinos argumentos intentando demostrar lo
indemostrable y queriendo hacernos comulgar con ruedas de molino. Esta manipulación vergonzosa y descarada que
empezó con el auténtico fundador de los testigos de Jehová , desgraciadamente continua hasta nuestros días
siguiendo su pérfido ejemplo y nos basta tomar en la mano cualquier número de esta revista para ver la enorme
manipulación y falta de escrúpulos a la hora de desinformar y tergiversar la verdad. Parece que solo los que padecen
el Síndrome de Ulises pueden no ver lo evidente.